Tigres del Licey
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Historia

Tigres del Licey: historia, tradición y grandeza del equipo más antiguo del béisbol dominicano

El Club Atlético Licey Inc., conocido popularmente como los Tigres del Licey, ocupa un lugar fundamental dentro de la historia del béisbol profesional de la República Dominicana. Fundado en 1907 y establecido en Santo Domingo, el conjunto azul es la franquicia más antigua de la Liga de Béisbol Profesional de la República Dominicana y una de las instituciones deportivas de mayor tradición del país.

El Licey comparte la capital dominicana y el Estadio Quisqueya Juan Marichal con los Leones del Escogido, su histórico rival de ciudad. A través de más de un siglo de existencia, los Tigres han construido una identidad basada en una enorme tradición ganadora, una fanaticada apasionada y una larga lista de figuras que han formado parte del equipo.

Con 24 campeonatos nacionales y 11 títulos de la Serie del Caribe, el conjunto azul posee uno de los palmarés más importantes del béisbol dominicano y caribeño.

Entre los jugadores que han dejado una huella significativa con el uniforme liceísta aparecen nombres como Alonzo Perry, Pedro González, Manny Mota, Guayubín Olivo, César Gerónimo y Elvio Jiménez. La organización también ha contado a lo largo de su historia con grandes figuras del béisbol dominicano y de las Grandes Ligas, entre ellas Vladimir Guerrero.

Otro nombre estrechamente relacionado con la historia del club es Tommy Lasorda, quien posteriormente sería exaltado al Salón de la Fama del Béisbol y que durante su paso por la pelota dominicana condujo al Licey hacia importantes conquistas nacionales e internacionales.

La identidad visual del conjunto está representada por una característica letra “L” cursiva, mientras que uno de sus principales sobrenombres es “El Glorioso”, expresión utilizada durante generaciones por sus seguidores para describir la tradición de la franquicia.

El nacimiento del Licey

A comienzos del siglo XX, el béisbol todavía era una actividad relativamente modesta dentro de la vida deportiva dominicana. Las dificultades políticas que atravesaba el país impedían que el deporte alcanzara una estructura estable y organizada.

Sin embargo, para 1907 la popularidad del béisbol había aumentado considerablemente.

Dos equipos aficionados, Ozama y Nuevo Club, concentraban gran parte de la atención de los seguidores de este deporte en Santo Domingo. Fue precisamente frente al dominio de esos conjuntos que surgió la idea de crear una nueva organización capaz de competir con ellos.

Así comenzó a tomar forma el Licey.

El nacimiento del equipo se produjo oficialmente el 7 de noviembre de 1907, durante una reunión realizada en la residencia de Vicente María y Jacinto “Pichán” Vallejo, ubicada en la calle El Conde número 85, en la Zona Colonial de Santo Domingo.

Entre los fundadores se encontraban George Pou, Cuncún Pou, Luis Fiallo, Federico Fiallo, Luis Vallejo, Pichán Vallejo, Luis Castillo, Salvador Piñeyro, Álvaro Álvarez, Tutú Martínez, Ángel Mieses, Chichi Mieses, Arturo Perdomo, Bi Sánchez, Virgilio Abreu, Alberto Peña, Arturo Nolasco y Tulio Piña.

Varios de aquellos hombres no solamente participaron en la creación de la organización, sino que posteriormente integraron el primer conjunto de jugadores del club.

De esta manera nació una institución que terminaría convirtiéndose en una de las principales referencias del deporte dominicano.

Del uniforme caqui a los Tigres Azules

La imagen con la que actualmente se identifica al Licey no surgió inmediatamente.

El primer uniforme utilizado por el equipo era de color caqui, muy diferente del tradicional azul que posteriormente se convertiría en una de sus principales señas de identidad.

Años después, la organización comenzó a utilizar uniformes con pequeñas líneas verticales. Esa característica hizo que muchos seguidores comenzaran a llamar a sus jugadores “los rayados”.

Con el paso del tiempo, cronistas y aficionados comenzaron a relacionar aquellas rayas con la apariencia de un tigre.

La comparación terminó arraigándose profundamente y el nombre Tigres quedó unido para siempre a la organización.

Posteriormente llegó el color azul, completándose así la identidad que durante décadas ha acompañado al conjunto: los Tigres Azules del Licey.

Un dominio que provocó el nacimiento de otro rival

Durante los primeros años posteriores a su fundación, el Licey se convirtió en una fuerza dominante dentro del béisbol de la época.

La superioridad del conjunto llegó a ser tan marcada que otros equipos decidieron unir esfuerzos para intentar enfrentarlo con mayores posibilidades de éxito.

Los Muchachos, San Carlos y Delco Lite combinaron a varios de sus mejores jugadores y formaron una nueva organización.

De aquella unión surgieron los Leones del Escogido.

El nuevo conjunto no solamente consiguió mantenerse dentro del béisbol dominicano, sino que terminó convirtiéndose en uno de los grandes rivales históricos del Licey.

Con el paso de los años, ambos equipos terminarían compartiendo ciudad, estadio y una de las rivalidades más tradicionales del deporte nacional.

La primera y la segunda etapa del béisbol dominicano

La historia del Licey también está ligada directamente con la transformación estructural del béisbol en la República Dominicana.

Durante la denominada primera etapa de la pelota dominicana, los partidos se disputaban exclusivamente durante el día.

El escenario cambiaría durante la década de 1950.

En 1955 fue inaugurado el Estadio Quisqueya en Santo Domingo, una instalación moderna para su época y equipada con iluminación artificial.

La llegada de las luces permitió disputar partidos nocturnos y abrió una nueva etapa para el béisbol profesional dominicano.

El estadio se convirtió en la casa compartida de los Tigres del Licey y los Leones del Escogido, condición que se mantiene como una de las particularidades más representativas de ambos conjuntos.

Para muchos aficionados, aquella transformación marcó el inicio de una auténtica época dorada de la pelota dominicana.

El origen del nombre Licey

El nombre de la organización también posee una historia particular.

La propuesta fue atribuida a Pancho Fiallo, oriundo de Moca y hermano de Luis Fiallo, uno de los fundadores del equipo.

Una de las razones que favorecieron la selección fue la brevedad de la palabra “Licey”.

Al contar con apenas cinco letras, resultaba sencilla de colocar y visualizar en la parte frontal de los uniformes.

Sin embargo, también existía una conexión geográfica y personal.

El nombre hacía referencia a un pequeño arroyo ubicado en la región del Cibao, relacionado con el área comprendida entre Tamboril y Licey.

De acuerdo con el relato tradicional, Pancho Fiallo conocía aquel lugar porque atravesaba frecuentemente el arroyo durante sus visitas a una joven con la que mantenía una relación sentimental.

A pesar de que inicialmente no formaba parte directa de la reunión fundacional, escuchó la conversación y propuso el nombre.

La sugerencia terminó siendo aceptada y “Licey” pasó a convertirse en una de las denominaciones más reconocidas del deporte dominicano.

Los primeros campeonatos

La etapa moderna del béisbol profesional dominicano encontró rápidamente al Licey compitiendo por los principales honores.

El conjunto consiguió el campeonato de 1951 bajo la dirección de Manuel Henríquez, derrotando a los Leones del Escogido en la serie final por cuatro victorias contra una.

Dos años más tarde, en 1953, los Tigres volvieron a proclamarse campeones.

Oscar Rodríguez estuvo al frente del equipo que superó a las Águilas Cibaeñas cuatro juegos por uno.

En la temporada 1958-59 llegó una nueva corona, esta vez bajo la conducción de Joe Schultz.

La final frente a los Leones del Escogido fue mucho más cerrada y terminó con victoria liceísta cinco partidos por cuatro.

Aquellos campeonatos comenzaron a construir la tradición ganadora que posteriormente convertiría al club en una de las organizaciones más laureadas de la pelota dominicana.

Consolidación durante las décadas de 1960 y 1970

La década de 1960 continuó ampliando el palmarés azul.

En 1963-64, Vernon Benson dirigió al Licey hacia el campeonato frente a las Águilas Cibaeñas, imponiéndose cinco partidos por tres.

La siguiente corona llegó en 1969-70.

Manny Mota estuvo al frente del conjunto que derrotó ampliamente a las Águilas Cibaeñas, cinco victorias por una.

El éxito continuó inmediatamente.

En 1970-71, nuevamente bajo la dirección de Manny Mota, el Licey venció a los Leones del Escogido por cinco partidos contra uno.

Pocos años después comenzó una etapa muy importante vinculada con Tommy Lasorda.

En 1972-73, Lasorda condujo a los Tigres hacia el campeonato frente a las Estrellas Orientales, ganando la serie cinco juegos por dos.

En la temporada siguiente, 1973-74, el dirigente volvió a llevar al Licey hasta la corona, esta vez venciendo a las Águilas Cibaeñas por idéntico resultado de cinco victorias y dos derrotas.

El dominio azul continuó en 1976-77.

Buck Rodgers dirigió al conjunto campeón que nuevamente derrotó a las Águilas, cinco partidos por dos.

La década terminó con otro campeonato.

En 1979-80, Del Crandall estuvo al frente de los Tigres que superaron a las Estrellas Orientales cinco victorias por una.

Tres coronas consecutivas en los años ochenta

La primera mitad de la década de 1980 fue especialmente productiva para la organización.

En 1982-83, Manny Mota volvió a dirigir al Licey hacia el campeonato, venciendo a las Águilas Cibaeñas cinco partidos por dos.

El conjunto repitió en 1983-84, nuevamente con Mota como dirigente.

En esa ocasión, la final frente a las Águilas fue mucho más disputada y terminó cuatro victorias por tres a favor de los Tigres.

El Licey completó tres campeonatos consecutivos en la temporada 1984-85.

Terry Collins fue el dirigente del equipo que derrotó a los Azucareros del Este cuatro partidos por uno.

Aquella cadena de títulos reforzó todavía más la reputación del conjunto como una organización capaz de mantener ciclos prolongados de éxito.

Nuevas generaciones de campeones

En 1990-91, John Roseboro llevó al conjunto hacia otra corona nacional.

El rival en la final fueron los Leones del Escogido, derrotados cuatro juegos por uno.

Tres temporadas más tarde, en 1993-94, Casey Parsons dirigió al equipo campeón frente a las Águilas Cibaeñas.

El resultado final también fue de cuatro victorias por una.

La década cerró con otro campeonato.

En 1998-99, bajo la dirección de Dave Jauss, los Tigres vencieron a los Leones del Escogido en una intensa final que terminó cinco juegos por cuatro.

El Licey en el nuevo siglo

Con la llegada del siglo XXI, la tradición de campeonatos continuó.

En la temporada 2001-02, Bob Geren condujo al Licey hacia el título frente a las Águilas Cibaeñas.

La serie necesitó siete encuentros y terminó cuatro victorias por tres para los Tigres.

En 2003-04, Manny Acta estuvo al frente del conjunto que venció a los Gigantes del Cibao cuatro partidos por uno.

Dos temporadas más tarde, en 2005-06, Rafael Landestoy dirigió a los Tigres hacia otro campeonato frente a las Águilas Cibaeñas, imponiéndose cinco partidos por dos.

En 2008-09 llegó otra demostración de dominio.

Con José Offerman como dirigente, el conjunto azul derrotó a los Gigantes del Cibao en cinco partidos consecutivos y se proclamó campeón con una barrida de 5-0.

Offerman volvería a conducir al equipo a la cima durante la temporada 2013-14.

En esa oportunidad, los Tigres superaron a los Leones del Escogido cinco victorias por tres.

La memorable final de 2016-17

Una de las series finales más recordadas de la historia reciente del Licey ocurrió en la temporada 2016-17.

Los Tigres volvieron a encontrarse con las Águilas Cibaeñas en una serie que necesitó el máximo de partidos para encontrar un campeón.

Audo Vicente dirigió al conjunto azul.

La final terminó cinco victorias por cuatro para el Licey, que consiguió la corona después de imponerse en el decisivo noveno partido.

Aquella serie volvió a demostrar la intensidad alcanzada por una rivalidad que, desde finales del siglo XX, se había convertido en una de las principales del deporte dominicano.

El bicampeonato de 2023 y 2024

Después de varios años sin levantar la corona, el Licey regresó a la cima en la temporada 2022-23.

José Offerman volvió a ocupar la posición de dirigente y condujo al conjunto azul hasta la final frente a las Estrellas Orientales.

Los Tigres se impusieron cuatro victorias por una y consiguieron otro campeonato nacional.

La temporada siguiente presentó un desafío diferente.

En 2023-24, el equipo llegó nuevamente a la serie final y volvió a tener como rival a las Estrellas Orientales.

Esta vez la serie fue mucho más cerrada.

Con Gilbert Gómez al frente, el Licey necesitó siete encuentros para asegurar el campeonato.

Los Tigres vencieron cuatro partidos por tres y conquistaron su título nacional número 24, completando campeonatos consecutivos.

Los 24 campeonatos nacionales del Licey

El historial de campeonatos del conjunto refleja la capacidad de la organización para mantenerse competitiva durante diferentes épocas.

La primera corona mencionada dentro de la etapa profesional llegó en 1951 con Manuel Henríquez como dirigente frente a los Leones del Escogido.

En 1953, Oscar Rodríguez condujo al equipo al campeonato frente a las Águilas Cibaeñas.

Joe Schultz estuvo al frente del título de 1958-59 ante el Escogido, mientras Vernon Benson dirigió la corona de 1963-64 frente a las Águilas.

Manny Mota consiguió dos campeonatos consecutivos como dirigente en 1969-70 y 1970-71, venciendo a Águilas y Escogido respectivamente.

Tommy Lasorda consiguió las coronas de 1972-73 frente a las Estrellas Orientales y 1973-74 ante las Águilas Cibaeñas.

Buck Rodgers fue campeón en 1976-77 frente a las Águilas, mientras Del Crandall dirigió la conquista de 1979-80 ante las Estrellas.

Manny Mota volvió a ganar en 1982-83 y 1983-84, ambas ocasiones frente a las Águilas.

Terry Collins completó otra corona en 1984-85 ante los Azucareros del Este.

John Roseboro dirigió el campeonato de 1990-91 frente al Escogido y Casey Parsons el de 1993-94 ante las Águilas.

Dave Jauss llevó al conjunto al título de 1998-99 frente a los Leones del Escogido.

Bob Geren dirigió la corona de 2001-02 ante las Águilas y Manny Acta hizo lo propio en 2003-04 frente a los Gigantes del Cibao.

Rafael Landestoy encabezó el campeonato de 2005-06 ante las Águilas.

José Offerman condujo al conjunto a los títulos de 2008-09 frente a los Gigantes del Cibao y 2013-14 ante los Leones del Escogido.

En 2016-17, Audo Vicente dirigió la conquista frente a las Águilas Cibaeñas.

José Offerman regresó a la cima con el campeonato de 2022-23 frente a las Estrellas Orientales.

Finalmente, Gilbert Gómez dirigió al conjunto campeón de 2023-24, también frente a las Estrellas, para completar la corona número 24 de la organización.

El dominio del Licey en la Serie del Caribe

El prestigio del Licey también se extiende fuera de la República Dominicana.

La organización ha sido protagonista histórica de la Serie del Caribe, competición en la que ha conquistado 11 campeonatos.

La primera corona caribeña del conjunto llegó en 1971, durante el torneo celebrado en San Juan, Puerto Rico.

Manny Mota dirigió un equipo que completó una actuación perfecta, terminando invicto con seis victorias y ninguna derrota. Los Naranjeros de Hermosillo ocuparon el segundo lugar.

Dos años más tarde, en 1973, el conjunto volvió a coronarse.

La competencia se disputó en Caracas, Venezuela, y Tommy Lasorda estuvo al frente de un Licey que terminó con cinco victorias y una derrota. Los Leones del Caracas quedaron como subcampeones.

En 1977, también en Caracas, el conjunto azul consiguió su tercera corona.

Buck Rodgers dirigió al equipo, que terminó invicto con marca de 6-0. Los Navegantes del Magallanes finalizaron en la segunda posición.

El cuarto título llegó en 1980, cuando la Serie del Caribe se celebró en Santo Domingo.

Del Crandall estuvo al frente de los Tigres, quienes terminaron con cuatro victorias y dos derrotas, superando a los Leones del Caracas.

En 1985 llegó otra conquista.

La competencia se realizó en Hermosillo, México. Phil Regan condujo al conjunto hacia un récord de cinco victorias y una derrota, dejando a los Tomateros de Culiacán en el segundo puesto.

La corona de 1991 y el éxito de los años noventa

En 1991, el Licey volvió a conquistar el Caribe.

John Roseboro dirigió al conjunto durante el torneo celebrado en Miami.

Los Tigres completaron una actuación perfecta con cinco victorias y ninguna derrota. Los Cardenales de Lara finalizaron como subcampeones.

Tres años más tarde, en 1994, llegó otra corona.

Puerto La Cruz, Venezuela, fue la sede del torneo y Casey Parsons estuvo al frente del equipo dominicano.

El Licey terminó con registro de cinco triunfos y una derrota, superando a los Navegantes del Magallanes.

En 1999, San Juan, Puerto Rico, fue escenario de otro campeonato azul.

Dave Jauss dirigió al conjunto que terminó con cinco victorias y dos derrotas. Los Indios de Mayagüez quedaron en la segunda posición.

Campeones del Caribe en Santo Domingo y Santiago

El siglo XXI también produjo grandes momentos internacionales para la organización.

En 2004, Santo Domingo recibió la Serie del Caribe.

Manny Acta dirigió al equipo dominicano, que terminó con cinco victorias y una derrota.

Los Tomateros de Culiacán fueron los subcampeones y los Tigres consiguieron otra corona para su extensa colección.

Uno de los campeonatos más especiales ocurrió cuatro años más tarde.

La Serie del Caribe de 2008 se celebró en Santiago de los Caballeros.

Héctor de la Cruz estuvo al frente del Licey, que concluyó el torneo con cinco victorias y una derrota.

El segundo lugar correspondió precisamente a las Águilas Cibaeñas, produciéndose un enfrentamiento particular entre dos representantes dominicanos dentro del torneo caribeño.

El regreso a la cima del Caribe en 2023

Después de quince años sin conquistar la Serie del Caribe, los Tigres regresaron a lo más alto del torneo en 2023.

La competencia se disputó en Caracas y La Guaira, Venezuela.

José Offerman dirigió al conjunto azul durante una edición de formato más extenso que las tradicionales.

El Licey terminó con récord de seis victorias y tres derrotas y consiguió el campeonato, dejando a los Leones del Caracas como subcampeones.

Aquella corona se convirtió en la número 11 de la organización dentro de la Serie del Caribe y amplió todavía más su legado internacional.

Los títulos caribeños del Licey llegaron en 1971, 1973, 1977, 1980, 1985, 1991, 1994, 1999, 2004, 2008 y 2023.

La histórica rivalidad entre Licey y Escogido

La rivalidad entre los Tigres del Licey y los Leones del Escogido tiene sus raíces en los primeros años de la pelota dominicana.

Cuando el Licey fue fundado en 1907, Ozama y Nuevo Club eran dos de las organizaciones más importantes del momento.

El crecimiento y dominio de los Tigres provocó que ambos conjuntos fueran perdiendo protagonismo hasta desaparecer.

Durante esa etapa, la falta de un adversario capaz de competir constantemente contra el Licey llevó a tres equipos, San Carlos, Los Muchachos y Delco Lite, a unir a sus mejores jugadores.

De esa selección de peloteros nació el Escogido.

La creación del nuevo club produjo finalmente el rival que necesitaba el conjunto azul.

Desde entonces, Licey y Escogido quedaron ligados por una histórica competencia que trascendió el terreno de juego.

Incluso en 1937 ambas organizaciones unieron fuerzas temporalmente para formar los Dragones de Ciudad Trujillo.

Posteriormente, el béisbol profesional entró en un período de interrupción hasta su reorganización en 1951.

La inauguración del Estadio Quisqueya en 1955 consolidó definitivamente una nueva etapa para ambas franquicias.

El City Champ

Durante muchas décadas, Licey y Escogido fueron conocidos como los “eternos rivales”.

Los enfrentamientos entre ambos se convirtieron en auténticos acontecimientos deportivos dentro de Santo Domingo.

La rivalidad llegó a ser tan importante que surgió la denominada serie “City Champ” o “Campeón de la Ciudad”.

Para numerosos aficionados de ambos conjuntos, conseguir el City Champ podía convertirse en un importante motivo de orgullo incluso en temporadas en las que no se alcanzaba el campeonato nacional.

Al finalizar la temporada regular de 2022-23, los Tigres del Licey acumulaban 31 City Champs.

Los Leones del Escogido también registraban 31, mientras que en siete ocasiones ambos conjuntos habían terminado empatados.

Esas cifras reflejan el extraordinario equilibrio que durante décadas ha existido entre los dos principales representantes de la capital dominicana.

La rivalidad con las Águilas Cibaeñas

Aunque el Escogido representa el rival histórico de ciudad, con el paso del tiempo surgió otra gran competencia para los Tigres.

A partir de la década de 1990 comenzó a adquirir cada vez mayor importancia la rivalidad entre el Licey y las Águilas Cibaeñas.

El aumento de los enfrentamientos decisivos entre ambos conjuntos, combinado con un período de menor protagonismo del Escogido, convirtió las series entre azules y amarillos en algunos de los acontecimientos más esperados de cada temporada.

La rivalidad posee además una dimensión geográfica particular.

El Licey representa a Santo Domingo, mientras las Águilas tienen su sede en Santiago de los Caballeros.

Por esa razón, los encuentros también han sido interpretados como una confrontación deportiva entre las dos principales ciudades del país.

A lo largo de diferentes épocas, ambos equipos se han enfrentado en numerosas series finales y partidos decisivos, construyendo una rivalidad caracterizada por grandes actuaciones, remontadas, celebraciones y derrotas especialmente dolorosas para sus respectivas fanaticadas.

Figuras históricas y números retirados

La historia del Licey también está construida alrededor de los jugadores que han representado al conjunto durante diferentes generaciones.

Como reconocimiento a algunas de sus principales figuras, la organización ha distinguido a varios de sus antiguos jugadores.

Entre ellos se encuentra Pedro González, segunda base que perteneció al conjunto entre 1957 y 1970.

Alonzo Perry también ocupa un lugar destacado dentro de la historia azul. Defendió al Licey entre 1951 y 1954, desempeñándose como primera base y lanzador.

Manny Mota, una de las figuras más estrechamente relacionadas con la organización, vistió el uniforme entre 1957 y 1980 como jardinero izquierdo y posteriormente dejó también una importante huella como dirigente.

Tony “Cabeza” Fernández representó al equipo desde 1981 hasta 1996, desempeñándose como campocorto.

Diomedes Olivo fue lanzador del conjunto entre 1951 y 1964.

Elvio Jiménez formó parte de los Tigres entre 1959 y 1974 como jardinero.

Alcibíades Colón jugó con el equipo desde 1951 hasta 1957, también desempeñándose en los jardines.

Luis “Grillo” Báez perteneció al conjunto entre 1951 y 1954.

Rafael Landestoy representó al club desde 1973 hasta 1984 y posteriormente también desarrolló una etapa como dirigente.

Olmedo Suárez aparece entre las figuras históricas de la organización por su participación entre 1951 y 1964 como jugador del cuadro interior.

Uno de los nombres más importantes del béisbol dominicano también forma parte de esta historia: Pedro Martínez, quien estuvo vinculado al conjunto entre 1990 y 1996 como lanzador.

César Gerónimo, destacado jardinero central, representó al Licey durante un prolongado período comprendido entre 1967 y 1985.

Cada una de estas figuras forma parte de una extensa lista de jugadores que han contribuido a construir la identidad deportiva del conjunto azul.

Más de un siglo de historia

La historia de los Tigres del Licey comenzó en una residencia de la calle El Conde en noviembre de 1907.

Lo que nació como un intento de competir contra los principales equipos aficionados del momento terminó convirtiéndose en una de las instituciones deportivas más emblemáticas de la República Dominicana.

Durante su extensa trayectoria, el club ha atravesado diferentes generaciones, formatos de campeonato y etapas del desarrollo del béisbol nacional.

Ha sido protagonista de grandes rivalidades, ha producido o recibido figuras de enorme importancia y ha representado exitosamente al país en el escenario internacional.

El Licey forma parte de la historia deportiva de Santo Domingo, pero su influencia ha trascendido ampliamente los límites de la capital.

Su uniforme azul, la letra “L”, el sobrenombre de “El Glorioso” y la identificación de sus seguidores forman parte de una tradición construida durante más de un siglo.

Los campeonatos frente al Escogido, las Águilas Cibaeñas, las Estrellas Orientales, los Gigantes del Cibao y otros rivales forman solamente una parte de ese recorrido.

También están las noches del Estadio Quisqueya, las conquistas internacionales, los grandes jugadores y una fanaticada que ha transmitido la pasión por el conjunto de generación en generación.

Con 24 campeonatos nacionales y 11 coronas de la Serie del Caribe dentro de la información histórica presentada, los Tigres del Licey han construido uno de los legados más importantes de la pelota dominicana.

Más de cien años después de su nacimiento, la organización continúa siendo uno de los principales símbolos del béisbol profesional de la República Dominicana y una institución cuyo nombre permanece estrechamente relacionado con la historia misma de este deporte en el país.

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